Xabel

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CAPÍTULO I

- Bueno, ¡menuda forma de llover! (comenta Xabel a Nic volviendo de la terraza del res), como siga así se nos han acabado las vacaciones.

- No te quejes tanto, menudo mes que nos estamos pegando, yo casi que me alegro de ver que queda algo fuera del control del Stat. Cualquier día nos programan los días de lluvia y nos los colocan todos en vacaciones (contesta Nic).

- Si, con tus créditos te habría correspondido un fin de semana de ecotourism, con lluvia el campo huele mejor…

- Fue idea tuya venir a España, no me lo irás a reprochar ahora.

- No, anda, ¿que tal una mojadura por el paseo marítimo?, estará bonito.

- Vale, ¿cuando vas a cambiar esta configuración de res?, parece que estamos en la selva amazónica.

- Me gusta, yo pago, te callas (dice Xabel dándole una cariñosa colleja a su hermano, abrazándolo para llevárselo a la calle).

“Ningún objeto personal en el res” (comenta el panel de control).

- ¡Gracias!, contesta Nic, con voz burlona mientras se dirigen al ascensor.

En el hall, otro panel les ofrece protección para el agua “Está lloviendo, 20ºC en el exterior”.

- Vale, vale, dame dos, comenta Xabel golpeando el botón del panel.

Se colocan las mochilas antilluvia y se van a pasear entre bromas.

Ya en el paseo la conversación se pone más seria:

- No se Nic, deberías intentar madurar un poco, fijarte objetivos, respetar más las normas, si sigues así vas a acabar en un programa de optimización y eso…

- Yo tengo claro lo que quiero, lo que no soporto es la manipulación a la que estamos sometidos, ¿como puede el Stat saber si está bien ó está mal lo que haga, antes de hacerlo?. Si no haces lo que dicen, todo está mal, te penalizan y no sales de una para meterte en otra.

- Nic, tienes que participar más en el sistema y luego por tú cuenta, haz lo que quieras, pero participa, trabaja, sin créditos no puedes conseguir nada. Si participaras más estarías menos observado y tendrías más libertad para tus cosas, ser rebelde aquí, no tiene sentido. La gente es feliz así.

Y continúan su paseo bajo el agua, dándole vueltas a la situación.

Narrador anciano, en adelante Voz en off.

“Nic era un poco cabeza loca, lleno de ilusiones, proyectos, aficiones…, y chocaba frontalmente contra un sistema muy poco partidario de las individualidades no promovidas por él mismo.

Tenía verdadera devoción por el S.XX y eso también le generaba algunos problemas formales.

En esta sociedad el conservar objetos ó recuerdos es una función más bien propia de museos que de particulares.

El que tiene esa afición la debe practicar de forma virtual, de otro modo resulta complicado conseguir los permisos necesarios y muchas veces, es considerado ilegal.

A Nic le encantaban las ‘reliquias’ del S.XX.”

- ¿Nos vamos a cenar al res?, mañana será un día largo. Comenta Xabel.

- Si, tengo hambre, ¡RES!, exclama Nic.

“Res dos plazas más cercano a 1 minuto”, contesta la kenbox de Xabel.

- ¡OK!, confirma Nic mientras revisa la ubicación del res. ¡Qué bien primera línea de playa!, !vamos, vamos!.

En la entrada el panel…”Depositen equipos antilluvia”.

- Esto me pone nervioso, dice Nic quitándose la mochila.

- Tranquilo Nic, res 112.

- ¿A qué hora salimos mañana?.

- A las 9.00h., habrá que madrugar un poco.

Suben al res y Xabel encarga la cena en el panel mientras Nic se sienta en la terraza a contemplar el Mediterráneo.

- ¡Qué pronto se acaba lo bueno! se lamenta Nic, mirando al cielo con los brazos en cruz.

- ¿Qué me has pedido?.

- No se, aleatorio, sigo sin entender bien los menús de aquí, lo complican demasiado.

- Vaya, cruzaré los dedos, comenta Nic mientras abre las bebidas.

- Vamos a ver Xabel, tú, en este mes de vacaciones, habrás consumido los créditos que generaste el mes anterior trabajando para el Stat, ¿no?.

- Algo más, contesta Xabel, con gesto contemplativo.

- Todo lo que hemos consumido, viajes, estancias, comidas, diversión,… te lo ha descontado el Stat de tus créditos, ¿verdad?.

- Claro, afirma Xabel.

- Entonces podemos decir que tú, de vacaciones la mitad del año, le devuelves al Stat los créditos que generas durante la otra mitad del año, trabajando.

- No empieces otra vez Nic.

- Es verdad Xabel, ¡le sales gratis al Stat!.

Ya, bastante serio, Xabel se acerca a Nic.

- Mira, el Stat está invirtiendo y poniendo medios para desarrollar mis conocimientos de neurocirugía hasta extremos que nunca soñé.

Que crees, ¿que eres el único que se da cuenta del control que el Stat ejerce sobre nosotros?, todos lo vemos, pero nunca la humanidad disfrutó de la vida como ahora.

A tí, que tanto te gusta el pasado, ¿sabes como vivían en el S.XX?, ¿cuanta gente se moría de hambre?, ¿cómo tenían que trabajar para vivir?.

- Si, pero eran libres (contesta Nic).

- ¿Libres?, libres para empezar guerras, libres para matarse poco a poco con drogas de todo tipo.

- Anda, dejémoslo, vamos a cenar tranquilos (propone Xabel).

- Aggg!, ¿esto que es? (exclama Nic).

- Gazpacho, hombre, ¿llevas un mes en Andalucía y no sabes lo que es el gazpacho?.

- ¡Buuuf!, creí que era un zumo, no me esperaba nada salado.

- Está bueno, ¿eh?, ¡me encanta!, sonrie Xabel, repartiendo la tortilla.

- Pues si que está bueno, contesta Nic. 

- Echo de menos a los chicos, es mucho tiempo sin verles, ya son para mí como una familia, comenta un Xabel melancólico.

- ¿Familia?, pues sí que me dejas bien, ¿que soy primo?, ¿cuñado?, de un perro…, un mono…, ¡y una cacatúa!.

- Oye Nic, para mí son personas y les quiero mucho, y no es una cacatúa, es un loro.

- Ya Xabel, es broma hombre.

- Y, que te digo yo, ¿como te las ingenias para poder tenerlos en el res?.

- Pues con un permiso especial parecido al permiso familiar, que también me permite mantener un res fijo, al no tener que dejar el res libre, me facilita bastante las cosas, ahora están con Alex, aunque se están quedando en el Centro a dormir, pobrecitos.

- Le estarán volviendo loco.

- ¡Seguro!, confirma Xabel.

- ¿Te pido una infusión?.

- Si, gracias, Nic.

Y se sientan relajadamente a escuchar música y comentar las particularidades de España.

Voz en off

“Son varios años desarrollando programas de estimulación neuronal, cultivo e implantes neuronales, que como no podía ser de otra forma, se experimentan primero en animales, desarrollando estos una capacidad intelectual superior, en algunos casos, que los propios humanos.

Estos programas se plantearon, más que por una cuestión de salud, como cobertura social que apoye la formación de los jóvenes, optimización, reeducación, reinserción, etc.

Principalmente se busca un mundo sin delincuencia, aunque los avances serán también enfocados hacia la mejora de la salud mental de la sociedad, en general.”

Después de una buena charla, Xabel se levanta resignado:

- Bueno Nic, será cuestión de irse a la cama, se nos está haciendo tarde y mañana…

Xabel dedica unos minutos a comprobar en su kenbox las reservas de vuelo y los dos se retiran a dormir.

A la mañana siguiente la decoración virtual del res simula un amanecer en el trópico.

“Buenos días, su desayuno está listo” (saluda el panel).

Se van al montante del panel y cada uno se lleva su bandeja para dar cuenta de dos hermosos desayunos continentales.

- Qué temprano es, comenta Nic, con lo que me gustaba a mí desayunar en la terraza, ni ha amanecido todavía.

- Nos llevamos buenos recuerdos ¿no?, ahora toca volver a la vida real, sonríe Xabel.

- Imagínate, antiguamente viajaban con ropa para toda la estancia, pantalones, camisetas, zapatos, hasta el cepillo de dientes cargaban a enormes maletas, calcula lo que le costaría ahora al Stat que cada uno de nosotros viajase con ese equipaje de un extremo a otro del mundo, es increíble ¿no?, dice Nic.

- Yo creo que no analizaban las cosas, ni aplicaban ningún criterio para economizar energía. Eran capaces de venir a España desde NY ¡con sus propios palos de golf!, sólo les faltaba traerse las naranjas.

- Bueno, hermanito, nos vamos a coger un trans y…¡al aeropuerto!.

Se van, “Ningún objeto personal en el res”, dice el panel.

-¡ADIOS!, le contesta Nic.

Ya abajo, “15ºC de temperatura en el exterior”, dice otro panel.

- Gracias, gracias, gracias, se altera Nic.

En la calle, varios trans libres, Xabel pone su mano sobre uno de ellos y sus puertas se deslizan.

- ¡Vámonos!, Aeropuerto de Málaga, vocaliza Xabel ya en el interior.

“Aeropuerto de Málaga, en 7 minutos”, dice el trans.

- Ok, contesta Xabel.

Camino del aeropuerto, amanece y no un buen día.

- Que oscuridad ¿no?, parece que no quiere amanecer, comenta Nic.

- Si, no me gusta nada, nos preparan una despedida pasada por agua de la Costa ‘del Sol’.

Mucho tránsito en los alrededores del aeropuerto.

- Me cambiaba por los que llegan, comenta Nic.

- Yo ya tengo gana de ver a los chicos, fueron unas buenas vacaciones. ¡Ahí está!, salidas F, busca ‘entrega de trans’, ya lo veo, vamos.

Dejan su trans y se van al embarque.

- Bueno Nic, todo se acaba, ¿está lloviendo otra vez?.

- Si empieza y de que manera.

Pasan el embarque y ya en el avión, las caras son bastante largas.

- Qué mala espina me da este tiempo, comenta Nic, ¿has oído hablar de la saturación de la ionosfera?, dicen que la magnetosfera y su campo magnético, más que defendernos, nos amenaza.

- ¿No puedes hablar de otra cosa?, siempre buscando el momento idóneo para tus comentarios.

- ¿Que tienes?, ¿miedo?, ¡uyuyuy!, no seas niño. Walter dice que nunca las ondas de radio se reflejaron mejor en la ionosfera y cree que es por eso, saturación de carga.

- ¿Ondas de radio?, ¿de que hablas, Nic?, pregunta Xabel.

- Walter tiene varios equipos de radio del S.XX…

- ¡Cállate Nic!, ya está bien, ese Walter nos va a traer problemas y tú ya tienes bastantes.

El avión despega sin problemas en medio de una lluvia torrencial.

- Uff, da miedo, dice Xabel.

- ¡Anda Xabel…!, comenta Nic poniéndose los auriculares para escuchar un poco de música.

Continúan el viaje y cuando el avión va tomando altura se empiezan a notar irregularidades y las caras de la tripulación no transmiten la menor tranquilidad.

- ¿Qué pasará?, dice un preocupado Xabel.

- No se, la música falla mucho.

- ¿Y eso qué importa?, se altera Xabel.

- Si falla la música y los controles del avión, Walter puede tener razón.

- ¡No empieces otra  vez!.

- ¿Llevamos algo metálico encima?, si claro, mi llave.

- ¿Qué es eso?, pregunta Xabel.

- La llave del cobertizo de Walter, tiene una cerradura muy antigua, ahora vengo.

Y se va hacia la parte trasera del avión en busca de otro objeto metálico.

En pocos minutos vuelve claramente alterado, intentando disimular su nerviosismo y con un susurro ligeramente ‘gritón’ le dice a Xabel:

- (¡Está imantada!…, la llave ¡está imantada!).

- (Cállate Nic, estás llamando la atención).

Xabel levanta la cabeza mirando a los pasajeros de su alrededor y con una sonrisa forzada comenta:

- A veces le pasa.

- (Xabel, están locos, están jugando con nuestras vidas, la llave ¡está imantada!).

- (¡Cállate de una vez Nic!, no seas paranoico, nos vas a meter en un buen lío).

Personal de la tripulación, por fin, hace acto de presencia tranquilizando a los pasajeros y se oye por megafonía:

“Señores pasajeros, les habla el comandante, hemos tenido algunos problemas con los sistemas de navegación que ya están completamente solventados, la tripulación en breve les servirá un aperitivo, la hora prevista de llegada a New York es las 14,00h., hora local, disfruten del vuelo”.

- (¡Será sinvergüenza!), ’susurra’ un alterado Nic.

- (Cá-lla-te-de-u-na-vez) contesta Xabel, con dientes apretados.

- Xabel, mira por la ventanilla, ¿qué ves?.

- ¿Qué voy a ver?, el mar.

- ¡Lo ves!, ya dejamos de sobrevolar la tormenta y ya no hay campo mágnetico.

- Déjalo ya Nic, vamos a intentar olvidar todo esto, aunque sea por un momento.

- Cuando se lo cuente a Walter…

Continúan el viaje sin más, con un Nic bastante indignado con todo lo que le rodea, pero sin más hasta New York.

 Voz en off

“Nic, siempre intentaba darle a las cosas las vueltas necesarias para poder posicionarse en contra del sistema.

Era solamente al tratar algo relacionado con el S.XX cuando afloraba en él toda su positividad.

La verdad que parece haber sido una época ‘entretenida’, pero no entiendo muy bien qué despertaba en él tanta admiración.

Hasta casi finales del S. XXI, mantuvieron un esquema de ’vivienda propia’, que era, generalmente, su principal prioridad en la vida, a pesar del coste energético, ecológico y de vidas humanas, que suponían tantos desplazamientos

Cada individuo, a lo largo de su vida, hacía infinidad de desplazamientos a esa residencia fija, generando unos gastos considerados normales.

Millones y millones de desplazamientos diarios, en miles y miles de ciudades distintas que, entendiendo dos horas diarias como algo normal, suponía un planteamiento casi autodestructivo.

Esa vivienda, además, no era un derecho social generado, sino que era ya en edad adulta y adquiriendo compromisos que superaban décadas de trabajo, cuando una pareja se unía en esa decisión, que acabaría siendo, en muchos casos, motivo de su separación ó, en el mejor de los casos, el motivo de vivir anclados a esa ubicación para el resto de su vida.

Tampoco era una sociedad muy amiga de compartir cosas, según tengo entendido, los ‘carritos’ de los grandes almacenes de abastecimiento, algunas hamacas en las playas y poco más.

Bueno si, compartían también las plazas de parking, pero con la dificultad añadida de que utilizando unidades de transporte propias, cada trans almacenado debía de tener salida en cualquier momento, con el sacrificio funcional, de tiempo y de espacio que eso suponía. Sólo podían llevarse el suyo propio.

No se, a Nic le encanta esa época y no creo que sea por lástima, siempre se refiere a ella con verdadera admiración, sin embargo a mí no deja de resultarme una sociedad muy difícil de entender”.

Han aterrizado sin novedad en New York y se dirigen a un res para descansar, asearse y comer algo.

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